DIBEN Y LA SAS ENTREGAN MAS SILLAS DE RUEDAS
Historias de un Paraguay oculto
Ahora, Antonio ya no verá el mundo al revés...
Cuando comenzamos la entrega de las sillas de ruedas de la Dirección de Beneficencia y Ayuda Social (DIBEN) y la Secretaría de Acción Social (SAS) en el marco del programa TEKOPORA, jamás nos imaginamos quienes serían nuestros beneficiarios. Lo máximo que uno se puede imaginar, lo normal en la imaginación es una persona que simplemente no puede utilizar sus piernas por diversos factores para movilizarse y que está en una cama. Pero lo que menos nos imaginábamos era encontrar a una persona que se moviliza por cuenta propia a pesar de no tener desarrollados pies y brazos, a gatas y utilizando sus brazos como pies.
Este era el caso de Antonio, que vive en Costa Azul, a unos 52 Km de Caazapá. Llegar hasta este sitio costó. Los caminos en mal estado por las últimas lluvias hicieron que nuestra llegada se conviertiera en una odisea.
Una vez más, nosotros en un trabajo articulado, funcionarios de la DIBEN y la SAS, con las sillas de rueda donadas a la DIBEN, por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, estábamos expectantes ante lo que podríamos encontrar en el segundo destino que nos habían encomendado, ya que todavía no conocíamos ni a Antonio ni a su familia. Sólolo teníamos en la lista.
Cuando llegamos a la zona, la familia de Antonio informó rápidamente de que esta comitiva llegaba al lugar y traía “algo” para el. Prontamente, el padrastro, un hermanito y algunas vecinas se acercaron con Antonio hasta donde estábamos nosotros, distante unos metros de su vivienda. Al ver el modo en que se movía hacia nosotros ya comenzábamos a dimensionar el impacto que esta silla tendría en su vida.
Antonio, un chico que con un rostro de asombro, jovial y alegre, llegaba a rastras con sus brazos, una de sus formas de movilizarse y con la dificultad de darse a entender en forma verbal, solo pudo balbucear algunas palabras de emoción, dando a entender su enorme alegría al ver ese “algo” como decían sus parientes, que le cambiaría su rutina. Pero más que cambiarle la rutina le devolvería la dignidad.
Nuestro amiguito tiene 5 hermanos más de los cuales 4 son mudos, al igual que la madre, quién igualmente con la sonrisa de oreja a oreja en su rostro nos mostraba su agradecimiento. El padrastro de Antonio, contemplaba con mucha emoción el momento y también nos agradeció. El es el único que habla sin dificultades.
Los demás miembros de su familia mostraban gran timidez ante las cámaras y solo esbozaban una sonrisa. También estaban sorprendidos por ver a personas extrañas que traían ese objeto para su hermanito que le iba a ayudar a desplazarse. Antonio que no podía ocultar su alegría comenzó a movilizarse sobre sus dos manos, como haciendo piruetas por la emoción del momento, no paraba de girar como bailando, mientras íbamos quitando la caja de cartón para descubrir finalmente la silla de ruedas. El había mirado al mundo por tanto tiempo, de una manera diferente y optimista, a pesar de los obstáculos.
Antonio "bailaba" para expresarnos su agradecimiento.
Antonio, nos hizo la señal del dedo pulgar hacia arriba ya sentado en su silla de ruedas, indicando que le gustaba en extremo su nuevo elemento de vida y sobre todo que lo sabría utilizar, según explicó su “traductor de señas” el padrastro. La característica de su señal es que lo hacía con sus únicos dos dedos de la mano derecha, gastadas por la caminata diaria.
El no paraba de sonreír, su alegría era plena, casi diríamos que la alegría se transformó en Antonio. Un chico que nunca se quedo quieto a pesar de los obstáculos…..
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