PARAGUAY DECLARA LA GUERRA A LA POBREZA Y EL ABANDONO EN LA REGIÓN OCCIDENTAL
Don Ojii Etakoree recibe la silla en medio de la algarabía de sus familiares y parientes
Este es el hábitat de Don Ojii y su familia
Escribir, luego de las experiencias vividas en el Chaco Paraguayo, conmueve la conciencia y los sentimientos, hasta el punto del llanto al pensar en los miles de compatriotas que esperan “una mano” de alguien.
El cansancio y la falta de sueño valen la pena ante los resultados de esta acción interinstitucional ejecutados por la SAS, INDI, DIBEN e INPRO.
Llegar hasta Filadelfia, Ijnapui, Macherete y conocer gente que tiene más de 100 años, y sentir el agradecimiento de corazón de esta gente es indescriptible y es una pena que muchas veces estos componentes estén excluídos de las frías y estandarizadas crónicas periodísticas.
Y no estamos llevando "regalos", ni "donaciones" sino reinvindicando el derecho que tienen los compatriotas, por su propia dignidad de personas, a recibir la solidaridad el Estado que somos todos. El Estado se encarga de hacer realidad lo que dice el Himno Nacional, "donde reina unión e igualdad" y los servidores públicos se convierten en los brazos de los ciudadanos que devuelven al Estado con sus impuestos, lo que reciben de él.
Estas son historias del Paraguay profundo. El Chaco, aparentemente inhóspito, con una vegetación poco amigable, es sin embargo un paraíso exhuberante para aquellos que lo han adoptado como hábitat y como hogar. Para quienes nunca estuvieron por esos lugares y se han alimentado de los estándares de la ficción, el Chaco es similar a las películas del oeste americano. Esta tierra seca de bellos amaneceres y atardeceres, pusieron el marco a la entrega a los indígenas.
Muchos kilómetros, dunas y polvareda, obstáculos para llegar a las diferentes comunidades, nos dejaron como legado permanente un par de esas historias, que vale la pena compartir.
No obstante Don Zenodio nos sorprendió. Artrósico de 83 años, cuida a una de sus hijasde ocho años. La vida no le sonrío mucho ya que a los 83 años su esposa fallece de cáncer. ¿Por qué nos sorprendió? Con esta historia hubieramos esperando encontrar un rostro lleno de dolor, sin embargo, Don Zenodio nos recibió con una sonrisa, entonando el himno a la Virgen de Caacupé."Es tu pueblo, Virgen Puuura....; Gracias Virgencita de Caacupe..."
Su entorno, polvo y arena, muchas carencias, sin embargo feliz, con una sonrisa de oreja a oreja. Cuando llegamos nos dijo, “lo sabía, porque la Virgen me mostró en un sueño que alguien vendría con algo para mi”. Luego se sentó en su silla de ruedas y reiteró sus gracias a esas personas (nosotros) que llegábamos, según se fe, del mismo cielo como respuesta a sus plegarias.
Otra sorpresa nos dio Carmen Franco de Pitoe, 72 años. Los médicos le habían diagnosticado fiebre artrósica y estaba totalmente inmovilizada. Sin embargo, a pesar de que no podía moverse de la cintura para abajo, trataba de llevar una vida normal, con responsabilidades de una persona que tiene todas sus capacidades.
Ña Carmen está casada con Alejandro Pitoe desde hacía 58 años. Tuvieron 6 hijos y estos le dieron 19 nietos. Ella, cocina todos los días para su marido arrastrándose como podía, de un sitio a otro de su precario rancho. Cuando llegamos Carmen insistía en que nos quedemos a comer porque quería agasajarnos con el rico puchero con locro, cocinado con leña del lugar en una olla negra por el tiempo y por el fuego.
Cuando nos despedimos nos pidió que volviéramos un día como más tiempo, para compartir con su familia. A partir de la visita que efectuamos, en nombre del Estado, Doña Carmen podría realizar el alimento para su familia, movilizándose con mayor dignidad con su silla de ruedas.
MÁS HISTORIAS DE PARAGUAYOS
De aquí regresamos, atravesamos y almorzamos en Filadelfia, para luego emprender un viaje de aproximadamente 137 km, para llegar a la comunidad Ijnapúi. Allí llegamos hasta donde Don Ojii Etacoree, de la parcialidad ayorea. Es padre de 9 hijos (uno de ellos es en la actualidad el líder de su comunidad) y ya no recuerda cuántos nietos tiene por la cantidad de los mismos.
Pero según nos comentan sus hijos, que tampoco recuerdan la edad exacta de su padre, rondaría unos 110 años. Lo encontramos a él postrado y a su lado su esposa, amiga infatigable, que todo el día está cerca de él, atenta amorosamente de sus necesidades. Su hogar, sólo hule y troncos; maderas, leña, algunos enseres y trapos que usarían como cama y frazadas. Estaban allí en medio del matorral, sobreviviendo.
Sin embargo, la presencia del Estado con nosotros, los servidores públicos, devolvió la esperanza de calidad en la vida de Don Ojii, que con su silla de ruedas, podía volver a explorar los alrededores de su rancho, y con él, también su esposa se sentiría más aliviada de la tarea de cuidarla.
EN EBETOGUE
De aquí partimos hacia la comunidad llamada Ebetogue, a otros 50 kiló. metros La comunidad indígena estaba reunida, esperándonos alrededor de una fogata, para ahuyentar el frío de la intemperie.
En Ebetogue, fuimos hasta donde vivía don Pablo Eroi. Cuando le preguntamos cuantos años tenía nos respondió con una cariñosa sonrisa “muchos”. Había perdido la cuenta de los años, pero no los recuerdos vívidos de la guerra contra Bolivia, del que fue testigo en su infancia, según nos relató. Don Pablo recibió su silla de ruedas como si le hayan devuelto esas piernas de su juventud, con una alegría inenarrable.
Don Pablo se despidió de nosotros de la siguiente manera: Tomó nuestras manos y la llevó a su corazón diciendo: “Pablo amigo, Pablo Amigo”. Como despedida, nos había entregado su corazón. Era un pago tan grande, que no sabiamos cómo transportarlo. Había rebosado nuestras almas, por tanto no teníamos otro deber que compartir este testimonio con Uds. ya que el agradecimiento es para cada uno de los paraguayos, que ven en el Estado, un instrumento de equidad social.
En fin, ¿quién ha convertido al EStado en un monstruo burocrático, sin alma?. Nosotros hemos sido el Estado en el Chaco, representantes de quienes leen esta historia, y estuvimos allí, con estos seres humanos en nombre de cada uno de Uds., cumpliendo el deber de rescatar de la exclusión a muchos paraguayos.
Fuimos al Chaco a librar una dura guerra, en la cual ganamos apenas unas batallas, pero quedan muchas, que sólo será posible la victoria, con tu conciencia, con tu apoyo a la hora de establecer prioridades para el Paraguay.
Fotografías: Bettina Vera
--
Dirección de Comunicación
Secretaría de Acción Social
comunicacion@sas.gov.py
comunicacion.sas@gmail.com
www.sas.gov.py
Pdte. Franco esq. Ayolas
Tel. 595 21 451767
Asunción, Paraguay
Facebook: http://es-la.facebook.com/
Twitter: http://twitter.com/SASPARAGUAY
Orkut: http://www.orkut.com/Main#
Youtube: http://www.youtube.com/user/
Blogspot: http://comunicacionsas.
RSS: http://twitter.com/statuses/
No hay comentarios:
Publicar un comentario